La recompensa de una buena acción es haberla hecho.
El oro prueba los metales; la miseria, al hombre fuerte.
Sé el primero en callar, si quieres que los demás callen.
No hay más calma que la engendrada por la razón.
Yo mismo, en el momento de decir que todo cambia, ya he cambiado.
Si la cólera no se contiene, nos hará más daño que la injuria que la provocó.
La razón trata de decidir lo que es justo. La cólera trata de que sea justo lo que ella ha decidido.
La abundancia de alimentos entorpece la inteligencia.
El alma es la que nos hace ricos, nos acompaña a los destierros y a las más agrias soledades, es inviolable y eterna y no está al alcance de ninguna mano.