Nada hay tan saludable para las fatigas del cuerpo y, sobre todo, para las del espíritu, como la lectura de una novela excelente.
Gran gusto el de leer, empleo de personas que, si no las halla, las hace.
Al emprender una lectura debemos proponernos no hacerlo más que una vez, esto es, con una atención tal que una sola lectura baste para recordarla, lo mismo que si el libro hubiera de ser destruido después.
La lectura es a la inteligencia, lo que el ejercicio es al cuerpo.